domingo, 24 de abril de 2011

Inditex y el Color Block.

Hacía ya tiempo que no entraba en ninguna tienda y me paraba a mirar la mercancía. En realidad, hacía ya tiempo que no me compraba nada, ni falta que hace (mi armario va a explotar). El caso es que esta semana fui a un centro comercial de cuyo nombre no quiero acordarme para "revisar" las tendencias de la nueva temporada primavera-verano 2011.

En primer lugar, cabe destacar que me gustaba mucho la tendencia del año pasado de los estampados florales, ya que, aunque la tela sea de ínfima calidad, este tipo de motivos la reviste por completo y pueden obtenerse resultados muy satisfactorios con los complementos adecuados.

No obstante, todo hay que decirlo, este año estoy enamorada de la sensualidad y el colorido traido desde oriente por Louis Vuitton, la fiebre del trópico de Stella McCartney, las psicodelia de Prada, los irresistibles 70's de Andrew GN...podría escribir folios sobre todas ellas, pero sin duda se impone como ganador indiscutible el Color  Block que encuentra su principal propulsor en Gucci.

Este diseño en clave flúor de Juanjo Oliva es un ejemplo de la proliferación de esta tendencia en la pasarela Cibeles. Además, se ha extendido a las tiendas "low cost" y en especial en aquellas del grupo Inditex.

La cuestión es la siguiente: ¿se ha producido una mala interpretación de esta tendencia en dichas tiendas?. Mi opinión personal es que sí rotundamente. De hecho me quedé horrorizada al observar en Zara, por no hablar de Bershka "preparada para el polígono", ropa de pésima calidad con colores chillones, cortes aun peores, diseños un tanto extraños...Justo como hace unos dos años, cuando se pusieron de moda esos pitillos tan horteras en colores como fucsia, violeta, verde, etc. Lo más increíble de todo es que fueron todo un éxito dentro del colectivo masculino.

 A veces me pregunto hasta qué punto vale la pena reducir los costes y el esfuerzo en investigación, el diseño y la fabricación con el único fin de conseguir beneficios pasando por encima de la moda. No es tan difícil conseguir diseños genuinos copiando las tendencias de la pasarela a un precio razonable, puesto que ya es un trabajo menos que tienen que hacer y cada vez que sacan un vestido con un mínimo de gusto te lo cobran a 40 €...¿Crisis en el sector? no es de extrañar. Harían un gran favor a la estimulación del consumo y el mercado si los grandes empresarios no pensaran únicamente en engrosar sus billeteras pasando por encima de todo... Lo cierto es que la ambición extrema absorbe la esencia del arte, en este caso, de la moda.

jueves, 21 de abril de 2011

Yo y mis pequeñas indecisiones

Últimamente me doy cuenta de que parece que soy incapaz de decidirme ante cualquier cosa y me limito a dejar que la vida lo haga por mi; de limón o de fresa...no se - de limón no nos queda señorita- ah bien, pues de fresa entonces-. Por un lado están las cosas que me pide el cuerpo, y por otro, las que la sensatez me sugiere hacer.

Este conflicto de intereses va a desembocar en un trastorno bipolar, lo presiento. Entre tanto, no me como mucho la cabeza y me dedico a desdoblarme como una servilleta para recoger lo que me interesa de cada momento. So, so bad. Creo que me he hartado un poco de todo.

Es posible que se deba a mis ex; gracias chicos, no paro de construir un cajón para meteros a todos dentro, o al hecho de llevar toda la vida estudiando cosas que me parezcan coherentes y rentables, total al final me he dado cuenta de que todo eso es una mierda.

Sin embargo todo hay que decirlo, me siento mucho más tranquila ( y casi se podría decir que feliz) escuchando mis impulsos, como el de dedicarme a mi pasión, la moda. De hecho me ha llegado una explosión creativa y los diseños me salende debajo de la manga...

Por otro lado, pienso en el calor y la seguridad que transmiten la estabilidad y todo lo relacionado con apostar por el caballo ganador ... Quizá deba darme un tiempo para pensar.

Hoy por hoy, lo único que se es que no quiero saber la vida que voy a llevar, o quién llegaré a ser.

PD: Esta semana me he enterado de que a Galliano, lo han echado de nada menos que de Galliano, la marca que lleva su nombre y de la que Dior es propietario del 91% de las acciones. Por otro lado, esta semana ha vuelto Gossip Girl tras el descanso de su 4º temporada... y la verdad, esta serie parece que ya no da para mas, así que a partir de ahora la veré solo por los diseños o simplemente pasaré de todo :)

 Diseño firmado por John Galliano de su última colección para Dior otoño-invierno 2011/2012.

domingo, 3 de abril de 2011

Zapatos

Curiosamente esta semana tras volver a clase entre el ajetreo del trabajo antes de las prácticas y las charlas con amigos ha salido un par de veces el tema de los zapatos.Sin duda, son un accesorio indispensable, ya que pueden cambiar radicalmente la forma en que estés vestido. Son capaces de hacerte sentir más seguro, cómodo, fuera de lugar, más o menos atractivo/a. Pueden ser muchos y pasajeros, o , pocos y estables ( o muchos y estables para los/as más afortunados/as). En muchos sentidos se asemejan al resto de elementos que configuran nuestra vida y nuestra forma de lidiar con ellos, como el amor, la amistad, etc.

Hay quien tiene un millón de zapatos, que aunque nunca usa no podría vivir con el pensamiento de no tenerlos en su zapatera; ya sea por una razón u otra, siempre tenemos algo en casa que nos parece maravilloso y que nos reservamos para nosotros mismos porque sabemos que es diferente. Lo cierto es que no nos gusta llamar la atención, y ser uno mismo abiertamente es algo que escandaliza más de lo que creemos.
Además de las funciones básicas que se le atribuye a un zapato, tienen la cualidad de mostrar a los demás la forma en la que caminamos por el mundo, ya sea sobre un tacón o una ancha y cómoda lona... El caso es que al mirar a los pies de alguién por la calle somos capaces de dilucidar sus gustos, su forma de vida, poder adquisitivo, clase social, nacionalidad, y el tipo de persona que es o que quiere llegar a ser. En definitiva, nos hace poder ver las huellas del camino que hace al andar...
 ¿Y tú, qué zapatos llevas?